¿Te has preguntado alguna vez si eres una buena ex pareja?

Estamos acostumbrados a la idea traumática de la ex pareja como una figura hostil de la que no queremos saber nada pero ¿nos hemos preguntado cómo somos nosotros cuándo una relación de pareja acaba?

No sé si habrás oído hablar del concepto responsabilidad afectiva y sexual, pero es algo que no debemos pasar por alto ni durante ni después de una relación.

Todos tenemos derecho a enamorarnos y a desenamorarnos, pero NUNCA debemos perder de vista que, aunque nuestros sentimientos hayan cambiado, debemos unos mínimos a la persona con la que hemos compartido esa etapa de nuestra vida; por todo ello vamos a aprender hoy 4 pautas para ser la mejor ex pareja que podamos ser (o la que nuestra ruptura particular nos permita).

Recordemos también antes de meternos “en harina” que estas pautas están enmarcadas dentro de relaciones de no-maltrato. En caso de haber pasado una relación de abuso o malos tratos, dejemos esto a un lado y centrémonos en nuestra propia recuperación, alejándonos lo máximo posible del ambiente y la situación que hemos conseguido dejar atrás.

 

¿Qué puedo hacer para ser una buena ex pareja?

Puede que lo primero que nos venga a la mente es “si yo soy un ex genial, jamás haría algo así”pero es tan común y hemos normalizado tanto algunas de ellas que nunca está de más revisar nuestros valores al respecto. El respeto, el derecho a la intimidad o la coherencia emocional son algunos de los puntos que a veces olvidamos cuándo dejamos a una persona, cayendo en comportamientos que no nos ayudan ni a nosotros ni a ella ¿te animas a revisarlos? ¡Empezamos!

 

  • 1.Los secretos compartidos se quedan entre vosotros

No ventilamos los secretos compartidos durante la relación con el fin de humillar o dañar a la persona que hemos dejado. Eso que se habló durante la relación de pareja pertenece a vuestra intimidad que, aún habiendo acabado, no ha de ser pública. Plantéate que necesitar comunicar este tipo de información habla más de ti y de tus inseguridades que de la persona que ha sido dejada. Reflexiona si sientes la necesidad de compartir estos aspectos y pregúntate ¿qué gano con esto? ¿Soy mejor persona por ello?

 

  • 2.No hablamos mal de la otra persona para acompañar nuestros argumentos a la hora de dejarla

Es normal que tras el desamor aparezcan de golpe mil y un argumentos que te hagan sustentar tu decisión, pero no olvides que esa persona ha entrado a tu vida porque estuviste enamorada de ella, por lo que mide tu rechazo e indaga de dónde viene.

Quizás sientes que has permitido que durante la relación se transgredieran tus límites (aunque no fueses consciente de ello en ese momento), pero tu energía no debería de invertirse en reproches y faltas de respeto, mejor úsala para mejorar tu autoestima y analizar qué límites necesitas para tu próxima relación. Aprender a decir que no o trabajar tu asertividad pueden suponer un gran cambio para tus futuras relaciones, así que no dejes al auto-análisis porque puede ayudarte a crecer y avanzar, ayudándote en tu crecimiento personal.

 

  • 3.Dejamos que la otra persona nos pueda olvidar, no la buscamos para “recordar juntos”

Un clásico muy de nuestro tiempo es tratar de reconectar cuando nos sentimos solos porque ha aparecido una foto en el móvil, o porque simplemente sabemos que esa persona aún está pensando en nosotros. Dejando a un lado lo dañino que esto es para ella, observa qué beneficios hay en esta interacción. Si la relación se ha acabado, deja que la otra persona sane a su ritmo, ya que no sabes qué efecto tiene esta interacción para ella. Puede que parezca algo muy simple, pero a veces ese momento de “atención” hace que quien ha sido dejado sienta que aún hay esperanzas y puede volver a ilusionarse, retrocediendo en su propio proceso. 

 

  • 4.No alimentamos sus sentimientos con esperanzas de reconciliación:

Venimos diciendo todo el rato que tenemos derecho al amor y al desamor, pero no es justo para la persona que se “queda” enamorada que alimentemos sus esperanzas con el fin de que “no sufra tanto” o “que no me moleste”. Frases del tipo “esto no es definitivo, pero por ahora nos separamos” o “espero que nuestros caminos vuelvan a encontrarse” sólo esconden egoísmo y ausencia de responsabilidad afectiva por la otra persona. Trata de huir de estas dinámicas que sólo dañan y desprotegen. 

Si la relación se ha acabado, explora qué te ha llevado a querer ponerle fin: quizás ya no sientas esa conexión, vuestros planes de futuro han cambiado, tus sentimientos están confusos… Lo importante es que seamos siempre sinceros (sincero no es sincericida) con la otra parte. Trata de exponer con claridad y asertividad los motivos de la ruptura aunque en un primer momento te sea difícil, luego merecerá la pena.

 

En definitiva

El desamor no es fácil desde ninguno de los dos lados, pero espero que con estas 4 pautas consigamos mejorar o al menos reflexionar sobre algo tan a la orden del día como son las rupturas. 

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Marta Rubio